Columna
Columna - Análisis
Foto tomada por Antonio Nieto
20 Junio 2022 / Por Antonio Nieto Cuevas

Rótulos mexicanos

Introducción

Recientemente la alcaldesa Sandra Cuevas ordenó borrar los rótulos de los puestos fijos y semifijos de la delegación Cuauhtémoc, lo que suscitó el descontento de los habitantes de la alcaldía y la Ciudad de México. El argumento de la funcionaria era primordialmente que los rótulos no son arte sino contaminación visual. Sosteniendo la visión contraria, en este texto buscaré reflexionar sobre el rotulismo mexicano y sus aportes la estética de la vida cotidiana de la capital del país, contribuyendo al debate en torno a la cultura popular. El objetivo será el de trascender los prejuicios que hay sobre las diversas manifestaciones de creatividad e ingenio que los ciudadanos utilizan para darle identidad a sus negocios y locales comerciales. La gráfica popular mexicana ha sido reconocida a nivel internacional. Tanto artistas como diseñadores gráficos han encontrado en ella una fuente inagotable de inspiración, ya sea para realizar ilustraciones, fotografías, exposiciones, libros o tipografías. Los rótulos mexicanos son un oasis colorido de personajes simpáticos y frases ingeniosas; ahí podemos tomar un respiro y nutrir nuestra sensibilidad en nuestro trayecto por el desierto de la modernidad que todo lo aplana, borra y estandariza.

 

Sábado Distrito Federal

Sábado Distrito Federal

Sábado Distrito Federal

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

Desde las diez ya no hay donde parar el coche

Ni un ruletero que lo quiera a uno llevar

Llegar al centro atravesarlo es un desmoche

Un hormiguero no tiene tanto animal

(…)

Desde las doce se llenó la pulquería
Los albañiles acabaron de rayar
Qué re' picosas enchiladas hizo Otilia
La fritanguera que allí pone su comal

(…)

Van a los caldos a eso de la madrugada
Los que por suerte se escaparon de la Vial
Un trío les canta en Indianilla donde acaban
Ricos y pobres del Distrito Federal

Así es un sábado Distrito Federal
Sábado Distrito Federal
Sá-ba-do Dis-tri-to Fe-de-ral

Chava Flores

En la alcaldía Cuauhtémoc se localizan algunas de las colonias más representativas de la Ciudad de México como lo son Guerrero, Peralvillo, Buenos Aires, Obrera, Tabacalera, Condesa, Roma, Morelos (colonia de la cual forma parte el Barrio Bravo de Tepito), Santa María la Ribera, San Rafael entre otras. En la alcaldía también se encuentra el Centro Histórico de la ciudad, en dónde están ubicadas la Catedral Metropolitana, el Palacio de Bellas Artes, el Monumento a la Revolución mexicana, el Palacio Postal, la Torre Latinoamericana, el Palacio Nacional, la Academia de San Carlos (la primera escuela de arte del continente americano), la Arena Coliseo (catedral de la lucha libre mexicana), la Iglesia de san Hipólito (en donde cada mes se renueva el culto a san Judas Tadeo, patrón de las causas difíciles) y los vestigios del Templo Mayor de la antigua Tenochtitlán. En la ciudad de los palacios se manifiestan todo tipo de expresiones culturales, sinónimo la diversidad de la identidad nacional. No es sólo un sitio para el turismo, también recibe personas que van a surtirse de todo tipo de mercancías y materias primas para sus negocios. En la calle de Mesones hay un amplio surtido de productos escolares y para papelerías; en la colonia Algarín se encuentran los proveedores para las artes gráficas; Tepito es el lugar tradicional para adquirir películas, música y moda urbana; en la Lagunilla todos los domingos se instala el tianguis de ropa usada y antigüedades y la colonia Buenos Aires es el mejor lugar para conseguir refacciones para autos.

Eneas, La familia. Los Palomares, en Tepito. Los murales son obra de Daniel Manrique con el proyecto

Los agachados

A comer pancita con los agachados

Que vengo muy crudo ay

De todo tengo siñor

La tiene suave muy bien calientita

Con su cayito sabroso y gordito

Su cebollita muy bien picadita…

 

Chicharrón muy picosito como a mi me va a gustar

Chayotitos muy tiernitos en su mole de pipían

Romeritos calientitos con tortas de camarón.

 

También…

Tiene mole de olla, sazonado con cilandro

Con su rama de epazote, con su flor de calabaza

Xoconostle y verdolaga, frijolitos calientitos

Con chilito picadito, tortillitas calientitas sacaditas del comal.

Tin Tán y Marcelo

 

La alcaldía Cuauhtémoc todo el tiempo está recibiendo visitantes:a estoí ya sea la señora de la papelería que va a Mesones a surtirse; el alumno de preparatoria que va a la biblioteca México o a la Vasconcelos a investigar algún tema; la familia que asiste cada ocho días a las luchas o la pareja de personas de la tercera edad que todos los domingos va a bailar danzón a la ciudadela y los novios paseando en la alameda central; punketos buscando algún fanzine en el tianguis del Chopo, algunos turistas entusiasmados buscando a los fantasmas de José Alfredo Jiménez, Lucha Reyes y Chavela Vargas en la plaza de Garibaldi o los jóvenes que suelen asistir al Marrakech o al Rico Club.

Debido a la gran cantidad de gente que entra y sale de la alcaldía, es común que se ofrezcan todo tipo de alimentos en diversos establecimientos, que pueden ser restaurantes, mercados, fondas, locales, puestos ambulantes, puestos fijos sobre las banquetas, cafeterías, torterías, caldos de gallina, pulquerías, triciclos tamaleros, carritos de camotes, bicicletas con tacos de canasta, taquerías, neverías y un largo etcétera. Estos negocios se anuncian de diversas maneras, una de ellas y la más tradicional es mediante rótulos coloridos que son parte del patrimonio cultural de la ciudad y una tradición de las artes gráficas tradicionales en las que se combina el dibujo de letras (caligrafía, tipografía o lettering), el diseño de personajes y la ilustración. Algunos mercados y negocios ya no tienen sólo rótulos tradicionales sino que también cuentan con obras realizadas por artistas urbanos o grafiteros que fungen como neo rotulistas reemplazando la pintura acrílica por el aerógrafo o la pintura en aerosol. Los rotulistas son pintores de barrio que se caracterizan por su humor, espontaneidad y picardía, les cuesta trabajo asumirse como artistas y consideran su trabajo un oficio; en contraposición los artistas urbanos insisten en denominar a sus obras como neo muralismo y están más influenciados por la publicidad, las tendencias globales y el arte oficial.

 

Rafael Doníz, La probadita.

Los excesos de la estética

Recientemente se ha generado una polémica y descontento entre la población debido a que la actual alcaldesa, Sandra Cuevas, ha decidido enviar a trabajadores de la delegación a borrar parte de la gráfica que hay en los mercados y los rótulos de los puestos semifijos con el argumento de que es para mejorar la imagen urbana y combatir la contaminación visual. Ante las críticas de diversos sectores de la sociedad, la alcaldesa dio una conferencia de prensa el 20 de abril de 2022 para hablar sobre el tema de los rótulos borrados, en la que argumentó que era para dar una mejor imagen a los que viven en la alcaldía, y motivada por imponer limpieza y orden determinó retirar los rótulos, que según ella no son arte, “pueden ser usos y costumbres de la Ciudad de México, pero no es arte”.

Hay una serie de prejuicios culturales y de clase en el intento de la alcaldesa de poner en orden y disciplinar las expresiones de la gráfica vernácula de la alcaldía, ya que si dice que es para combatir la contaminación visual, ¿por qué no hace lo mismo con las franquicias de comida rápida como los son Mc Donalds, KFC o Starbucks? Sus juicios estéticos parten de la premisa de que ella puede discernir entre qué es arte y qué no lo es, así como también entre qué es o no contaminación visual. Se vuelve así necesario hacer unas precisiones en torno a algunas palabras de uso común que tienden a tener múltiples interpretaciones o significaciones. No es la intención conceptualizar lo que es o no el arte, pero al menos sí hablar de lo referente a la cultura, la gráfica popular y la noción de estética para entender de dónde vienen los prejuicios de la alcaldesa. Es muy difícil determinar qué sí es o no arte, por eso a veces se designan o consagran a ciertos objetos como dignos de ser admirados y apreciados, y a otros se les tacha de mal gusto o vulgares, por lo que, como en el caso de la alcaldesa, muchas personas “incorporan en su percepción de la obra de arte los intereses y las expectativas que sustentan su percepción cotidiana, consagrándose de esa forma a una estética funcionalista que no es sino una dimensión de su estética o, mejor, de su ethos de clase" [1].

Las convenciones sociales nos complican la vida al tratar de clarificar ciertos conceptos y más cuando se usan para evidenciar un estatus o una superioridad con relación a los otros. Muchas veces la estética tiende a asociarse con lo bello, lo artístico o lo elitista. Para la académica e investigadora Katia Mandoki, estos son los “mitos de la estética”. Según esta autora, el arte no es una condición ontológica sino una convención social que requiere institucionalización y profesionalización, es decir, “si hay algo artificial, es precisamente el fenómeno artístico por su preciosismo, arbitrariedad y estricta dependencia del contexto y convenciones. (Por otra parte) la poeisis y la estesis tienen una historia evolutiva muy larga, un millón y medio de años antes del arte, y que precede a nuestra especie”. [2].

Lo interesante de la propuesta conceptual de Mandoki es que expande la noción de estética a todos los ámbitos de la vida humana, ya que como seres vivos estamos en una constante interacción con nuestro entorno y somos receptivos a todo cuanto podamos percibir con nuestros sentidos por lo que en tanto como seres sensibles todos somos iguales. Las personas podemos discernir en torno a lo que percibimos y sentimos y generar reflexiones acerca de lo que nos impresiona, desagrada, estimula, sorprende o satisface para compartir nuestras experiencias estéticas e incluso provocarlas en alguien más, pero no podemos imponerlas, ya que tanto el gusto como la moral son producto de cada época o momento histórico.

Guillermo Heredía

La revolución institucionalizada

En este lugar maldito

donde reina la tristeza

no se castiga el delito

se castiga la pobreza

A. Jiménez. Letreros, dibujos y grafitos groseros de la picardía mexicana.

En los albores del siglo XX, la Revolución mexicana fue el medio con el que distintos grupos sociales buscaron liberarse de las condiciones de opresión en que se encontraban miles de mexicanos durante el régimen de Porfirio Díaz. Durante el Porfiriato se impuso la ideología positivista sustentada en las premisas de paz, orden y progreso, y se configuró una dictadura bajo la idea de que “no hay orden sin progreso, ni progreso sin orden”; este lema benefició los intereses de la burguesía.

En el marco de la Revolución Mexicana es importante conocer la obra de Saturnino Herrán, uno de los artistas modernistas que supo incorporar en su obra las diversas facetas de la cultura mexicana de su tiempo, los símbolos de los pueblos originarios, así como el sincretismo y la tensión latente entre las diversas culturas que forman parte de nuestro país desde la conquista. Herrán es precursor del muralismo mexicano al pertenecer a una “generación de creadores ocupada en transformar las artes y la cultura del país para reafirmar la vida propia y, con ella, el encuentro de la identidad. La nación daba inicio al reconocimiento profundo de las culturas originarias de esta parte de América”.[3]

 

Saturnino Herrán, Estudio para el friso Nuestros dioses (5 figuras), 1917 Carbón sobre papel, 110 x 145 cm, Colección INBA

Para algunos, lo popular es ese terreno agreste en el que está todo aquello por colonizar, domesticar o desyerbar y en donde se arrumban las otredades y sus manifestaciones culturales, pero también es de donde extraer discursos demagógicos, estereotipos para parodias televisivas, colectividades para el arte relacional, cascajo para instalaciones artísticas o identidades para la industria cultural alternativa. Para los grupos hegemónicos el término cultura popular ha significado tradicionalmente la cultura de los pobres, aunque Álvaro Quijano expresa que

“el arte popular, si es aún necesario el término, no es el arte de los pobres ni el arte mal hecho pero con gracia que se tolera o que se rescata ni el arte típico que se vende a los extranjeros como curiosidad. El arte popular subsiste en contra de cualquier atadura conceptual, (…) es un cataclismo que da a luz, un río que se desborda”[4]

Sin Fronteras Crew

Rótulos mexicanos

En México los rótulos se encuentran por todas partes, son letreros realizados por pintores populares con el objetivo de dar identidad y presencia a todo tipo de establecimientos. Se caracterizan por su colorido, inventiva y gracia; son una muestra de las expresiones gráficas del entorno urbano con las que se pretende

“invitar a la clientela mostrando la mejor cara posible: taquerías, fondas y restaurantes donde se come como rey; cantinas y pulquerías llenas de buen humor; tiendas que facilitan la vida cotidiana; talleres, refaccionarias, peluquerías, cerrajerías o zapaterías que componen, mejoran, alivian y embellecen; pero también anuncios de bailes y conciertos, funciones de lucha libre, o corridas de toros”[5]

Antonio Nieto, Pulpito alegre.

El rotulismo se puede remontar al oficio conocido como “pintor de letreros”, surgido a lo largo del siglo XVII en numerosas ciudades europeas y en la América colonial”[6]. Las letras ornamentales se complementaron con paisajes, personajes y elementos decorativos pintados a mano para identificar un negocio local. Los pintores de letras también ofrecían sus servicios para mantas y lonas que se utilizaban en manifestaciones públicas. Los pintores de barrio creaban escenografías en carpas, teatros y vodeviles, fondos para retratistas e incluso intervenían camiones, fletes u organillos.

Nacho López, 1953.

 

Durante el periodo llamado el milagro mexicano o desarrollo estabilizador la economía de la ciudad creció, y los negocios adoptaron nuevas estrategias publicitarias para promoverse a través de anuncios espectaculares, incorporando a los rotulistas para realizar los enormes anuncios sobre bardas y edificios

“Si bien el capitalismo en México se instauró durante el Porfiriato, tras el término de la Revolución comenzó a tener un verdadero auge que se vió reflejado en el surgimiento de nuevas empresas y comercios locales que, para vender sus productos, recurrieron a la publicidad, siendo los rótulos uno de los principales medios.”[7]

Con el advenimiento de la impresión digital y el plotter, mucho del trabajo realizado por rotulistas fue reemplazado por las lonas impresas en vinil realizadas por técnicos o profesionistas del diseño gráfico. Martín Hernández, el último rotulista de la calle República de Perú, dice en entrevista que “Hubo un tiempo en que había trabajo de sobra para los 13 talleres que había en esta calle –recuerda–. (…) Soy heredero de esta tradición. (…) Me he dedicado toda mi vida a las letras.”[8]

Rafael Doníz, Dúo Tino, 1985

En diversas regiones de América se manifiestan diversas expresiones plásticas similares al rotulismo mexicano. En Colombia el arte picoteril refleja la personalidad de los propietarios de picós quienes alegraban las verbenas en Barranquilla; en Panamá los buses, también llamados diablos rojos, están pintados con iconos de la cultura popular, paisajes multicolor, proverbios y frases alentadoras. Perú se distingue por la tipografía chicha en colores fluorescente que acompaña los carteles que anuncian los conciertos de cumbia andina. En Buenos Aires surgió a finales del siglo XIX el fileteado porteño, que es una expresión pictórica utilizada para embellecer carros, camiones y autobuses urbanos con formas estilizadas y tipografías decorativas. En diciembre de 2015 el fileteado porteño fue declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Jaime Álvarez y su picó el Fidel, imagen del archivo de Fabián Altahona.

Lo blanco es bonito, vende y si tiene marca mejor

Acá en Tepito, que es un mito que llega hasta el infinito, nos hemos dado color que la cultura fina en México es la cultura popular más pinche de los países occidentales. Acá en Tepito en donde nos hemos dado cuerda, en donde nos hemos dado color y hemos pescado la onda que los occidentales dicen que su cultura es la mejor, que es la más chirindonga y que las demás culturas, son culturas menores, subculturas o culturas de la pobreza. ¡Chale! ¡Que no jueguen tanto! ¡Que no mamen! ¡Que no fantaseen tanto esos occidentales! La cultura occidental es a todas emes pa´los occidentales.
Daniel Manrique

Si bien se puede atribuir el blanqueamiento, por decreto, de los puestos ambulantes, al orden que quiere imponer la alcaldesa, la opinión pública lo atribuye a sus posturas clasistas y a prejuicios adquiridos, ya que ella forma parte de un partido político heredero de los caciques y terratenientes convertidos en “empresarios”. Pero hay otra probable hipótesis que podría estar relacionada con el hecho de que anteriormente mandó a colocar publicidad comercial por medio de nomenclatura en colonias de la demarcación, por lo que el Gobierno de la Ciudad de México inició una investigación por la extralimitación en sus funciones

“Las placas, que tenían la imagen oficial de la Alcaldía, el nombre de la calle, colonia, código postal y publicidad de negocios locales como gimnasios o restaurantes, fueron colocadas en abril pasado y retiradas días después por la SEDUVI por ser ilegales al exhibir publicidad.”[9]

Las acciones de blanqueamiento de puestos ambulantes no sólo se han dado en la delegación Cuauhtémoc, sino también en la Gustavo A. Madero y en Tlalpan, y pueden tener como precedente la estrategia publicitaria realizada por la marca de mayonesas Hellmans en los puestos que están ubicados a lo largo de la avenida Zaragoza, instalando viniles adhesivos con una fotografía del producto y en letras de molde el nombre del negocio sobre un fondo blanco; el montaje se hizo hace como 3 años y aún se mantienen en algunos puestos. Gustavo García Conde indica un poderoso impulso homogeneizador capitalista con una tendencia a evadir, cuando no integra o elimina, las “identidades naturales” que le presentan resistencia para imponer sobre ellas la nueva tendencia de la blanquitud

“Esto se logra mediante un proceso en el que se “desaparecen” aquellos rasgos (...) que pueden ser considerados disfuncionales para la valorización. Este hecho se cumple, primero, por medio de corregir los excesos (...); adecentarlos, quitarles lo extravagante, excesivo y estorboso que puede haber en ellos.

Esto es lo que Bolívar Echeverría piensa como alcanzar el “grado cero” de la identidad.”[10]

En estos casos el sociólogo Pablo Gaytán propone la noción de blanqueamiento por despojo para la cual la

“La blanquitud remite a la identificación de los individuos con el ethos del arquetipo de hombre que propone el capitalismo contemporáneo; éste es el hombre-emprendedor de sí mismo que se debe a su majestad el mercado. Que sin ataduras morales en plena libertad de mercado opera estrategias de beneficio monetario; tal y como lo hacen los especuladores políticos, financieros e inmobiliarios”[11]

Lu Soriano

Conclusiones

Aún cuando en la sociedad hay diferentes roles, cada persona posee su propia individualidad y desea expresarla y manifestarla en su vida cotidiana, ya sea con la música que escucha, las plantas que siembra en su jardín o con las imágenes que elige para darle identidad a su local de comida corrida. Los rótulos forman parte de la historia de las artes gráficas mexicanas. Sus imágenes están en nuestro inconsciente colectivo, ya que contribuyen a humanizar el entorno urbano provocando experiencias estéticas en nuestros trayectos y caminatas por la ciudad. La cuenta de Facebook “Soy Carito y pinto” publicó el 23 de mayo su descontento por la decisión de ordenar pintar los puestos de blanco ya que con esto se estaban “borrando las tradiciones y expresiones gráficas tan características del rotulismo mexicano”.

La gráfica popular urbana ha fascinado a diversas generaciones por lo que se han realizado libros y exposiciones. También los ilustradores jóvenes han retomado el estilo rotulista para incorporarlo dentro de sus propias obras, como es el caso de Rótulos Martínez Pelo, que realiza rótulos para las redes sociales en los que cuestiona y plantea problemáticas sociales como el racismo, el machismo o el clasismo. La publicidad corporativa y diversas franquicias también se apropian de los elementos gráficos del rotulismo para insertarlos en sus campañas y negocios, como es el caso de la Chilanguita o la cerveza Indio. El descontento entre la población por la arbitraria medida de la alcaldesa motivó la creación de la Red Chilanga en Defensa del Arte y la Gráfica Popular (@re.chida) quienes están recopilando fotografías de los rótulos borrados ya que para ellas las medidas implementadas por la funcionaria pública no tienen nada de orden, pero sí “mucho de clasismo, gentrificación, censura y blanquitud. Según este colectivo, el arte no está sólo en los museos, artista no es sólo el de la academia, el arte es expresión y tradición, el arte es de las calles, es identidad y resistencia.”

Considero que la alcaldesa confunde la estética con la cosmética y, por alguna razón, piensa que la contaminación visual es provocada por los rotulistas y no por las agencias publicitarias, que no sólo saturan todos los espacios de la vida en la ciudad sino que también homogenizan las identidades regionales con sus modelos europeos y discursos consumistas. Para las personas comunes, la gráfica popular brinda pequeños oasis para la imaginación que no ha sido blanqueada o corporativizada, en esos espacios no sistematizados se manifiesta la estética cotidiana de la gente que diariamente contribuye a la economía de la ciudad y también le dan vida, color y espontaneidad a nuestras actividades diarias. Así cómo en otras partes del mundo, ciertas expresiones de la gráfica popular están siendo incorporadas como patrimonio cultural de la humanidad, como es el caso del fileteado porteño, por lo que también el rotulismo mexicano debe de ser tratado no con paternalismo y condescendencia, sino como un oficio tradicional y parte del acervo cultural de la zona metropolitana de la Ciudad de México. Ahora los artistas urbanos buscan ser tratados como artistas y exigen reparación de los daños causados a algunas obras de este tipo en la alcaldía Cuauhtémoc, pero evitan hacer un frente común con rotulistas y grafiteros, quienes han creado el camino y abrieron la brecha para que mundialmente sea reconocida la comunicación gráfica alternativa de la zona metropolitana.

[1] Bourdieu, Pierre, 2017, El sentido social del gusto. Elementos para una sociología de la cultura, Siglo XXI Editores, México.

[2] Mandoki, Katya, 2014, El indispensable exceso de la estética, Siglo XXI Editores, México.

[3] Muñoz, Víctor, 2018, “Las formas de una idea” en Saturnino Herrán. Melodía de la existencia. Corpus Mayor, Secretaría de Cultura del Gobierno de la República Mexicana-INBA, México.

[4] Quijano, Álvaro, 1994, “Arte popular. Sueños sin bautizo”, en Memoria de papel. Crónicas de la cultura en México, año 4, núm. 11, septiembre de 1994, Conaculta, México.

[5] Kerlow, Isaac Víctor, “Gráfica funcional popular mexicana” en Sensacional de diseño mexicano ¡Plus mejorado! De Juan Carlos Mena, Óscar Reyes y Débora Holtz (editores), Trilce-Oceano, México.

[6] Castro Rodriguez, Pilar y Martín M. Checa-Artasu, 2015, “El rótulo popular, común denominador del paisaje urbano en México” en Estudios históricos sobre cultura visual. Nuevas perspectivas de investigación, Alba H. González Reyes y Alberto del Castillo Troncoso (coordinadores), Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, Conacyt, El Colegio de Michoacán, México.

[7] Mota, Melissa, “Rótulos México: diseño, arte y oficio” en Muca Roma en red, 18 de abril de 2018. https://www.mucaroma.unam.mx/post/rótulos-méxico-diseño-arte-y-oficio.

[8]  Acuña Carlos, “Rótulos a domicilio: un oficio que se borra poco a poco” en Chilango 24 de junio de 2018. https://www.chilango.com/noticias/reportajes/ultimo-rotulista-de-republica-de-peru/

[9] ¿Cuevas colocó publicidad en nomenclatura de Cuauhtémoc? Gobierno de CdMx investiga, Sin embargo, 19 de mayo de 2022. https://www.sinembargo.mx/19-05-2022/4185612

[10] García Conde, Gustavo, 2016, “Cuerpo humano en el capitalismo: blanquitud, racismo y genocidio” en De Raíz DiversaVol. 3, Núm. 6, julio-diciembre 2016, pp. 215-236. 

[11] Gaytán, Pablo, 2017, Blanqueamiento hetero-totalitario.

 

 

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